NUEVA YORK.- El 4 de octubre de 2011 obreros que cavaban un pozo bajo un edificio en Queens encontraron un ataúd de hierro con el cuerpo momificado de una mujer afroamericana.

Estaba tan bien conservado que al principio, la Policía lo consideró como la víctima de un crimen reciente.

Pero era un misterioso caso de más de 100 años de antigüedad. Ahora, siete años después, la identidad de la víctima se ha revelado, cuenta Live Science.

Cuando fue hallado el cuerpo, la Policía contactó con Scott Warnasch, arqueólogo forense, que fue el que reveló que el cuerpo tenía al menos 160 años, ya que estaba en un ataúd de hierro, que se usaron a mediados del siglo XIX. Fue precisamente el material del ataúd lo que conservó el cuerpo momificado.

La mujer del ataúd llevaba un vestido blanco, un gorro de punto y calcetines hasta la rodilla, así como claras lesiones de viruela en el pecho.

Tras dictaminar que el cuerpo no contenía ya el virus, el cadáver se estudió minuciosamente. Así, descubrieron que la mujer tenía entre 25 y 30 años cuando murió, precisamente a causa de la viruela.

En aquellos tiempos, se usaban ataúdes herméticos de hierro para evitar la propagación de la enfermedad.

Con toda la información disponible, ahora se ha revelado que la mujer tenía 26 años cuando murió, y que su nombre era Martha Peterson.

La zona donde fue hallada era un cementerio junto a una iglesia fundada por la primera generación de afroamericanos libres en la región de Nueva York. Los científicos han recreado cómo sería su rostro.

Un documental recoge toda la historia sobre el misterio, ya revelado, de la momia del ataúd de hierro.