Una prueba sanguínea experimental ha detectado el síndrome con éxito.

Con una prueba de sangre se podría detectar fatiga crónica según especialistas.

El síndrome de fatiga crónica (SFC) es una enfermedad tan misteriosa que tardó años en ser reconocida como una afección legítima, y los médicos todavía tienen dificultades para diagnosticarla de forma precisa.

Ahora, una prueba sanguínea experimental ha detectado el síndrome con éxito, un hallazgo que con algo de suerte ofrece nueva información sobre la inescrutable enfermedad.

La prueba monitoriza los cambios en el patrón eléctrico de las células de una persona, y detectó con precisión a todos los pacientes con SFC en un pequeño grupo de 40 personas, informan los investigadores.

«Cuando estresamos a las células, podemos diferenciarlas con facilidad según la señal que muestran», aseguró el autor principal, Rahim Esfandyarpour. «Es una diferencia inmensa».

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Fatiga crónica podría ser detectada con prueba de sangre

Esfandyarpour trabajó en la prueba con un equipo mientras estaba en la Universidad de Stanford, en California. Ahora es profesor asistente de ingeniería eléctrica y ciencias informáticas en la Universidad de California, en Irvine.

Actualmente, los médicos deben diagnosticar el SFC basándose en los síntomas que un paciente ha desarrollado. No hay una prueba de laboratorio que pueda proveer un diagnóstico definitivo.

«No hay un biomarcador ni una herramienta diagnóstica», lamentó Esfandyarpour. «Todo se basa en los síntomas».

A veces, a las personas incluso les dicen que se lo están imaginando todo. Hasta 2.5 millones de estadounidenses sufren de SFC, y 9 de cada 10 no han sido diagnosticados, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Uno de los síntomas clásicos del SFC es una fatiga extrema que ocurre cuando una persona se esfuerza, ya sea física o mentalmente, apuntaron los investigadores en las notas de respaldo.

Esfandyarpour y el equipo de la Stanford plantearon la hipótesis de que esa fatiga podría ocurrir incluso a nivel celular, y que las células sanguíneas de un paciente con SFC responden al estrés de forma más lenta que las de las personas sanas.

Entonces, crearon una forma de monitorizar el metabolismo de las células al observar su actividad eléctrica.

Las células se exponen a una dosis de sal, lo que las pone en un estado de estrés.

Entonces, los investigadores administran una corriente eléctrica a las muestras de células, para ver cómo el estrés afecta a la respuesta celular a la corriente. Los cambios grandes en la corriente indican que las células tienen dificultades bajo el estrés, al no poder ofrecer una respuesta adecuada, una señal de que el SFC potencialmente las afecta.

Todas las muestras de sangre de los 20 pacientes con SFC crearon un pico similar en la prueba, mientras que las de los 20 controles sanos indicaron que podían manejar el estrés de una mejor manera.

Hay que hacer más exámenes de la prueba en un grupo más grande de pacientes, tanto para verificar su precisión como para comprender mejor qué les sucede a esas células, señaló Esfandyarpour.

«Sabemos que vemos una gran diferencia entre los pacientes con SFC y los controles sanos, pero aún debemos hacer más experimentos para comprender los mecanismos contribuyentes que subyacen al resultado que observamos, y asegurar que esta respuesta sea específica del SFC», comentó Esfandyarpour.

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Las posibles diferencias…

«Aún no sabemos si la diferencia es por la fatiga crónica o debida a una consecuencia secundaria de la fatiga, por ejemplo la reducción en el ejercicio físico», dijo Fischer. «Todavía no sabemos cómo este marcador podría cambiar desde el inicio de la fatiga hasta más tarde, y no sabemos si el tratamiento pudiera afectarlo. Tampoco sabemos todavía exactamente qué significa este marcador para un tratamiento dirigido potencial».

La meta final es crear un dispositivo portátil y fácil de usar que permita a los médicos detectar el SFC con facilidad, dijo Esfandyarpour.

«Con algo de suerte, no será solo un estudio que nunca tenga ninguna plataforma práctica», comentó Esfandyarpour respecto a estos resultados. «Estamos intentando esforzarnos por convertirlo en un producto real que los médicos puedan utilizar».

El dispositivo también podría usarse para evaluar en el laboratorio medicamentos para tratar el SFC, antes de los ensayos clínicos, añadió Esfandyarpour.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 29 de abril de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

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