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En la investigación, realizada por la Universidad de California San Francisco (UCSF) entre más de 200 participantes, el 48,5% disminuyó el consumo de este tipo de bebidas en un periodo de seguimiento de 10 meses.

Cerca del 70% de los participantes también redujeron la talla de su cintura, disminuyeron la resistencia a la insulina y presentaron un colesterol total más bajo, según el estudio publicado a la fecha en JAMA Internal Medicine.

«Esto nos muestra que simplemente suspender las ventas de bebidas azucaradas en el lugar de trabajo puede tener un efecto significativo en el mejoramiento de la salud en menos de un año», enfatizó Elissa Epel, autora líder de la investigación y profesora de siquiatría de UCSF.

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«Hay un camino muy conocido desde la soda hasta la enfermedad. El consumo alto de azúcar lleva a grasa abdominal y resistencia a la insulina, factores favorables para la diabetes, las enfermedades del corazón, el cáncer e incluso la demencia», agregó Epel, que también es directora del Centro de Emociones, Metabolismo y Envejecimiento de UCSF.

Al comienzo de la investigación los empleados -trabajadores de UCSF- consumían en promedio un litro de bebidas azucaradas por día. Al finalizar el estudio, su media de consumo había bajado a medio litro diario.

Los participantes en el estudio redujeron en promedio 2,1 centímetros de contorno en la cintura, y la mayoría perdió peso al no ofrecer a la venta bebidas como sodas, refrescos deportivos o té azucarado en el lugar de trabajo.

«Este es un grupo de personas que estaban en alto riesgo de la aparición temprana de enfermedades metabólicas y posiblemente también de cáncer», explicó Epel.

Laura Schmidt, coautora del informe y profesora del instituto Philip R. Lee para el Estudio de Políticas de Salud de UCSF, hizo énfasis en que no se trató de una prohibición de consumo de bebidas azucaradas en el trabajo sino solo de no ofrecerlas en venta.

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Los trabajadores que querían consumir bebidas azucaradas podían llevarlas desde su casa o comprarlas fuera de su lugar de trabajo.

Como parte de la estrategia, los empleados fueron motivados para consumir agua con sabor, agua mineral y café y té sin azúcar, al igual que agua natural ofrecida en filtros dispensadores con atractivos diseños.

Las investigadoras señalaron que el estudio no contó con un grupo de control para comparar los resultados, aunque los cambios favorables en los indicadores de salud fueron claros.

Fuente: EFE.