La exposición reiterada a ruidos fuertes a lo largo de los años puede dañar su audición. Sin embargo, podría sorprenderle enterarse de que actividades cotidianas, como es usar herramientas eléctricas, cortar el césped o ir a una clase en el gimnasio con música fuerte, también puede ser muy perjudicial.

El sonido se mide en decibeles (dB). Un susurro tiene aproximadamente 30 dB; una conversación normal, cerca de 60 dB; y el motor de una motocicleta, aproximadamente 95 dB. Un ruido fuerte de más de 120 dB, incluso por un corto periodo, puede causar daños inmediatos.

Hay más de 466 millones de personas con pérdida de audición discapacítante, y se prevé que en 2050 aproximadamente una de cada 10 personas tenga pérdida de la audición. Muchas de sus causas son prevenibles y, cuando ya se ha comprobado, su pronta identificación y el tratamiento adecuado pueden reducir sus repercusiones.

¡No hay cura para la pérdida auditiva!

El Día Mundial de la Audición se celebra el 3 de marzo de cada año para crear conciencia sobre cómo prevenir la sordera y la pérdida de la audición y promover el cuidado de los oídos y la audición en todo el mundo.

  • En personas con problemas cutáneos o nadadores habituales es recomendable la utilización de tapones en la piscina. No solemos dar importancia cuando queda algo de agua en el interior del oído, salvo que pueda dar lugar a infecciones.

Estos consejos son fáciles de aplicar a nuestra vida cotidiana. Teniendo una higiene adecuada, haciendo buen uso de auriculares y pasando revisiones periódicas, tendremos una buena salud en nuestros oídos.

 

Causas de la pérdida auditiva

Entre las principales causas que conducen a la pérdida auditiva son:

  • Ruidos excesivos.
  • Peso bajo al nacer.
  • Medicamentos ototóxicos.
  • Infecciones crónicas del oído.
  • Falta de oxígeno durante el parto.
  • Enfermedades infeccionas (meningitis, rubeola, etc.).

Consecuencias de la pérdida auditiva

Entre las numerosas consecuencias de la pérdida auditiva son:

  • Soledad.
  • Depresión.
  • Aislamiento.
  • Dificultad para las relaciones sociales.
  • Disminución del rendimiento académico y laboral.