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Plasmodium vivax es el parásito de la malaria más predominante fuera del continente africano y provoca unos 16 millones de casos al año. Aunque considerada más benigna que la malaria falciparum, la malaria vivax también puede ser grave y provoca una considerable morbilidad y mortalidad en regiones endémicas. Además, la malaria vivax representa uno de los mayores obstáculos para cumplir la meta de la Organización Mundial de la Salud de eliminar la malaria en 35 países para 2030.

Esto ocurre porque, tras la infección inicial, el parásito puede permanecer en forma latente en el hígado durante muchos años, sin provocar síntomas. La reactivación de la fase latente (llamada hipnozoíto) implica una recaída para el paciente y la posibilidad de transmitir el parásito a otras personas. Actualmente, no existen herramientas de diagnóstico capaces de detectar a pacientes asintomáticos portadores de hipnozoítos.

“Estos resultados pueden ayudarnos a identificar marcadores de infección por hipnozoítos y así desarrollar pruebas de diagnóstico para estos pacientes asintomáticos”, señala del Portillo

En un estudio, publicado en Frontiers in Microbiology, el equipo investigador liderado por Hernando del Portillo (ICREA) y Carmen Fernández-Becerra, investigadores en ISGlobal y en el Instituto Trias y Pujol (IGTP), se propuso explorar la posibilidad de utilizar exosomas (pequeñas vesículas secretadas por las células) circulando en la sangre para detectar la presencia de hipnozoítos en el hígado.

Para ello, usaron un modelo experimental innovador desarrollado por colaboradores del CIDR (EE UU): ratones ‘humanizados’, que tienen células hepáticas humanas y por lo tanto pueden ser infectados por P. vivax. A partir de la sangre de dichos ratones, Melisa Gualdrón-López (postdoctoranda del programa PERIS), aisló exosomas de origen humano que contenían hasta 17 diferentes proteínas del hipnozoíto, incluyendo una que aún no se había descrito.

“Estos resultados son una prueba de concepto de que los exosomas de origen hepático pueden ayudarnos a identificar marcadores de infección por hipnozoítos y así desarrollar pruebas de diagnóstico para estos pacientes asintomáticos”, señala del Portillo. Además, este modelo experimental permitirá conocer más sobre la fase de infección en el hígado.

“Este trabajo es el resultado de un proyecto SUMA en colaboración con Juan Ramón González, y ha servido de base para un proyecto financiado por la NIH (EE UU) que continuará en la misma línea de investigación”, añade el investigador.