fbpx

[ad_1]

Miguel Ángel Castañeda López, de 38 años de edad, venció al covid-19 tras 41 días de estar internado, pero regresó a casa con severas secuelas, perdió fuerza y movilidad de sus extremidades al grado de que depender de la familia para levantarse, asearse y hasta comer.

El 12 de julio de 2020, Castañeda López presentó síntoma de dolor de cuerpo, conforme pasaron los días, desarrollo neumonía y el 22 de julio fue hospitalizado la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Siglo XXI, donde estuvo 31 días intubado y 10 días en medicina interna.

“Estuve en terapia intensiva, dos veces me intubaron y en la segunda extubación me hicieron una traqueostomía”, recordó el arquitecto que pesaba 95 kilos, 30 de los cuales perdió en 41 días.

Personal médico determinó hacerle dicha intervención, basada en la colocación de un tubo justo en el cuello para respirar, y el 30 de agosto fue dado de alta. «La movilidad en todo mi cuerpo era nula. No podía caminar, hasta para levantarme me tenían que ayudar”, recuerda.

Su esposa, Gabriela Esquivel, de 36 años, se encargó de bañarlo, cambiarlo, y darle de comer; aunque esto afectó a su familia «nada era comparado con el pronóstico que le daban».

«Cuando entré al hospital tuve mucho miedo por todas las noticias, por todo lo que uno veía. Pero la realidad es que después de pasar la terapia intensiva, mi fortaleza fueron mis hijos”.

Programa de rehabilitación del IMSS

La severidad de las secuelas en pacientes como él se manifestando con fibrosis pulmonar, polineuropatía, afectación en el sistema periféricos evitando la movilidad, daño esquelético y muscular en el nervio frénico que surge de la médula espinal y recorre la zona del cuello y el tórax hasta el músculo diafragma.

Por ello, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) después de una valoración determinó integrarlo al programa de rehabilitación integral, único en México y en América Latina, que permite a ese sector recuperar su vida cotidiana, social y al final la integración laboral, precisó en entrevista con MILENIO, Clara Lilia Varela Tapia, de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Zona Norte.

Castañeda López, cuando inició la intervención de rehabilitación, daba como máximo 15 pasos y se fatigaba. “Ahorita ya camino media hora y ya no me fatigo. Cuando yo empecé a caminar, las pulsaciones cardiacas aumentaban, no la saturación, está se mantenía, pero las pulsaciones aumentaban. Ahorita con el ejercicio, ya las pulsaciones se han mantenido en rango más bajos”, comentó el arquitecto.

El grupo de multidisciplinario de especialista en rehabilitación física, que han trabajado con un grupo muy selecto de sobrevivientes ante la saturación hospitalaria, monitorean y a veces logran revertir la fibrosis pulmonar; la respuesta cardiovascular exacerbada; la afectación músculo-esquelética y del sistema nervioso periférico.

«Mis piernas siento un poco de adormecimiento»

En un mes, Castañeda López, logró cierta independencia para bañarse, comer y movilizarse. En una demostración de ejercicios, que hizo a MILENIO, mostró una rutina de brazos en pecho y estiramiento a sus costados; levantamiento de brazos hacia arriba; brazos abiertos, con movimientos hacia adelante y abajo. Luego colocó las manos como haciendo remos. Todo con peso en las manos, que se incrementa de acuerdo con el gasto energético.

“Lo único que tengo es un poco de tos y en mis piernas siento un poco de adormecimiento. Con los ejercicios el adormecimiento es cada vez menor”, detalló el paciente, padre de tres hijos.

Mientras que Varela Tapida dijo que “la prescripción de ejercicios se debe de hacer de manera individualizada. En este programa de ejercicio, de gasto energético progresivo, se incorporan todos los segmentos corporales para determinar el retorno venoso, la saturación sanguínea y la respuesta cardio-pulmonar integral”.

Por ello, abundó, durante la terapia de ejercicio nosotros vigilamos la frecuencia cardiaca, la saturación de oxígeno, la presión arterial. Se evalúa el nivel de esfuerzo.

“¿Qué nos asegura este programa de ejercicios? Que al menos él va a lograr realizar actividades diarias como bañarse, vestirse, desvestirse, ir al baño, comer” y en algunos el proceso será largo porque algunas de las afecciones, dependiendo de la respuesta del organismo, podrán convertirse en una enfermedad crónica como la afección cardíaca.

Sin intervención terapéutica, el arquitecto aunque hubiera salvado la vida por covid-19 se hubiese quedado con mayor discapacidad y con mayores secuelas degenerativas.

“De no haber recibido terapia tendría contracturas musculares, dolores de articulares, degeneración músculo y neuro-esquelética. Por los estudios que se le hizo tiene polioneuropatía, neuropatologías del nervio frénico que es el que inerva el músculo del diafragma de la respiración y tuvo una alteración cardiaca alterada”, detalló Varela Tapia.

El paciente, de hecho, en casa debe seguir con la rutina de ejercicios por lo menos dos hora para reducir al máximo las repercusiones, las cuales, pueden ser neurológicas periféricas, una respuesta exagerada cardiovascular un proceso inflamatorio pulmonar que afecte la función y la calidad de vida.

Castañeda López forma parte del 25 por ciento de los pacientes que salen con secuelas severas después de sobrevivir al covid. También de los 129 rehabilitados en diferentes unidades del IMSS en todo el país.

“Hay casos de insuficiencia renal, afectación hepática, pancreática, alteraciones endocrinológicas en la tiroides, casos de trombosis, embolia pulmonar. Esto es resultado del compromiso metabólico al enfrentarse al al coronavirus y también al hecho de la intervención médica como la intubación, uso de esteroides, relajantes, medicamentos para controlar sus ritmos cardiacos”, agregó María Isabel Jaime Esquivias, subdirectora médica de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Siglo XXI.

—¿Son reversibles? 

“Nosotros estamos dirigiendo los programas a recuperar la función, para elevar la calidad de vida, es decir, para regresar a lo más cercano lo que tenia ese paciente en su vida previo a enfermarse, como hacer cosas básicas, bañarse, comer, vestirse”, precisó “pero no podemos dimensionar el impacto, todo depende de su genética, cómo se resolvió el cuadro infeccioso y el tiempo de internamiento, la forma de enfrentar emocionalmente la enfermedad”.

Secuelas en pacientes

El 40 por ciento de los pacientes que se han recuperado por covid-19 tras superar cuadros moderados “enfrenta fatiga constante para realizar actividades constantes, dificultad para respirar, que han quedado con dolor de cabeza, con diarreas, dolor en los músculos o articulaciones, molestias en la faringe”, precisó Jaime Esquivias.

En otros casos, abundó, se presenta tos seca; afectaciones neurológicas en cuanto a la sensibilidad; en la piel como son las úlceras, sobre todo entre aquellos que han tenido reposas prolongados en hospitalización.

“Hay pacientes que después de haber superado la infección, siguen teniendo alteración en el sentido del olfato y del gusto, que perduran durante semanas”, añadió Jaime Esquivias.

[ad_2]